sábado, 1 de octubre de 2016

Entrada Especial: Eagle Eye y Qué es Big Data

“Los datos son el nuevo petróleo” dijo Clive Humby en el 2006, pero Juan David Vargas en su conferencia en Medellín sobre Qué es Big Data, desmiente esta frase rápida y contundentemente. Los datos no son petróleo porque no se acaban nunca y el petróleo es un recurso no renovable – dice Vargas. Y es que los datos se crean y se crean cada vez más y más rápido y es muy fácil sacarles provecho sí y sólo sí se extraen de una manera adecuada, en un entorno controlado y cuidadoso.  Big Data no es una gran cantidad de datos, sino que un contenido se considera Big Data, cuando cumple con las cuatro dimensiones del Big Data: volumen, velocidad, variedad y veracidad. Esto se refiere a que cuando los datos  se generen en grandes volúmenes de manera muy rápida y haya una gran variedad de contenidos, (porque las personas no sólo opinan o interactúan sobre un mismo tema y en un mismo lugar) y esto haga que haya mucha variedad veraz, será Big Data. 

Ahora, en la era de la Web 3.0 y 4.0, con todo el auge de la tecnología personalizada que recolecta datos para brindar una mejor experiencia de navegación y mejorar la calidad de vida de las personas, es inevitable cuestionarse acerca de si es ético que las compañías, las aplicaciones y, básicamente cualquier persona, pueda tener tu información y tus datos. Estas nuevas tecnologías de acceso a los datos de todos es un arma de doble filo, ya que pueden ser usadas para el bien de las poblaciones, ayudando a mejorar la movilidad de las ciudades, la infraestructura, la salud etc, pero también puede ser usada para redes de logística criminales, asesinatos, secuestros y muchas cosas más, que violan los derechos humanos. 

Precisamente lo anterior es lo que sucede en la película Eagle Eye o Control Total, en español, dirigida por  el estadounidense D.J Caruso. Dos desconocidos que se encuentran por culpa de una misteriosa llamada de telefónica  de una mujer a la que no conocen, Jerry Shaw (un joven trabajador de una fotocopiadora que vuelve a su pueblo para el funeral de su hermano gemelo, el cual falleció bajo dudosas circunstancias) y Rachel Holloman son amenazados de muerte, al igual que sus familiares. Rachel despide a su hijo y recibe una llamada diciendo que si lo quiere ver, debe obedecer. Jerry, al regresar a su apartamento, encuentra materiales típicos en la construcción de bombas y recibe una llamada de alguien que le dice que lo vigila, le da instrucciones de a dónde escapar y qué debe hacer.
Rachel y Jerry se meten en varias situaciones cada vez más peligrosas: constantemente son hostigados utilizando la tecnología de la vida cotidiana para seguir todos y cada uno de sus movimientos. Progresivamente, los protagonistas se convierten en los fugitivos más buscados de USA y tienen que colaborar para averiguar qué está pasando en realidad y el porqué de todo lo ocurrido. 
Es interesante conocer qué estaba pasando por la cabeza de los realizadores antes de crear esta pieza audiovisual. Steven Spielberg, productor ejecutivo y mente importante en la construcción del argumento, siempre quizo hacer una película de la cual  todos los espectadores salieran asustados y apagaran sus celulares y dispositivos electrónicos durante y después de la película y decirle al mundo, a través del film que la tecnología está - y estará – en todas partes. 

Relacionando lo anteriormente dicho de la Big Data y la película Eagle Eye con lo visto en clase, la reacción es shockeante ( y no es para menos): los datos de todos están a disposición de cualquiera y pueden ser usados con toda libertad. Esto sucede principalmente porque al crear una cuenta en cualquier red social, correo electrónico o incluso al comprar un celular, los datos personales son exigidos y uno, perezoso e inocente, acepta los términos y condiciones sin leer el documento en donde dice que al aceptar, se está dando luz verde para manipular, ingresar y tener acceso a los datos personales, fotos, videos, ubicación, etc.  
Como se dijo en la sinopsis de la película, por medio de la tecnología controladora, haciendo el papel de “Gran Hermano”,  y rastreo de los datos de dos personas inocentes, se logró cometer un crimen bastante antiético. Y es que es eso: la tecnología ahora es el ojo de la sociedad; no sabemos quién nos puede estar vigilando, quién puede estar con nuestros datos en la mano y para qué y lo peor es que es inevitable, porque actualmente resulta casi imposible vivir sin tecnología.  Por eso, es importante ser consciente de lo que Juan David Vargas decía en su conferencia sobre Big Data: ser millonario a costa de los datos de los otros no es como excavar en un pozo y encontrar miles de dólares. Es difícil y debe ser un proceso de inteligencia, responsabilidad, orden, control y milimetricismo. 

La película Control Total  y la conferencia de Juan David Vargas hace caer en una reflexión profunda de los dos lados, casi como en una dicotomía o dilema. Por un lado, hace que los usuarios o consumidores se pregunten si realmente vale la pena ser títeres de quien sabe quien, entregándoles casi toda nuestra vida (a donde vamos, qué hacemos, cuánto tiempo nos quedamos en un lugar, qué medio de transporte utilizamos, etc, como lo mencionó Vargas en un ejemplo en su conferencia) y permitiendo que los manejen a su antojo. También, hace preguntarnos si estar en contra de eso es estar en contra de los avances en las tecnologías de la comunicación. Si bien es cierto que esto del Big Data puede ser usado para cometer atrocidades, también es cierto que puede ser utilizada en pro del desarrollo y calidad de vida. Nos hace la navegación más rápida, nos sugiere cosas que son de nuestro gusto y agrado y nos hace sentir consumidores especiales a quien llaman por su nombre propio. 

Volviendo con el debate en torno a la frase de “los datos son el nuevo petróleo”,  estoy de acuerdo, hasta cierto punto, con Vargas y con su autor, Clive Humby. Es cierto que los datos no se acaban, sino que cada vez se crean más porque surgen nuevas redes sociales, nuevas tecnologías y nuevas necesidades que requieren de ellos para subsistir. Pero, precisamente es en eso en lo que estoy de acuerdo con Humby. El petróleo es materia prima del combustible, la gasolina, los detergentes, los cauchos, las pinturas y otro montón de cosas. Así mismo, los datos son el combustible de las nuevas tecnologías de la internet y de la comunicación. 



A manera de conclusión, como usuarios debemos estar más atentos a todo lo que la tecnología nos ofrece y no confiar tan ciegamente en todo lo que se nos es dicho para hacernos usuarios inmediatos. También, debemos ser responsables de nuestro uso de  las redes, porque como dijo en una clase el profesor Juan Sebastián Cobos, lo que publicamos en las redes sociales es nuestra nueva hoja de vida. Todo lo que ponemos, aunque creamos que lo eliminamos, perdura por siempre. Además, debemos ser conscientes de que si decidimos trabajar con datos, debemos ser éticos y manejarlos a la mejor manera, porque es la imagen, dignidad y perfil de las otras personas la que tenemos en nuestras manos. 

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